Messi, Cristiano, Falcao: Las 3 caras del gol

2012-12-13 | Eduardo Biscayart / Tirolibre.com

Messi, Cristiano, Falcao: Las 3 caras del gol

“Gol, gol, gol…” repetía hasta quedarse sin aire la inolvidable voz del gordo José María Muñoz (“El Relator de América”), como queriendo recordarnos la importancia de ese grito mágico y sagrado. El gol domina esta época del fútbol, que se desplaza al ritmo imparable de los récords de Lionel Messi, del deseo inacabable del Tigre Radamel Falcao o del vértigo de Cristiano Ronaldo.

El gol consagra y define. Messi no era goleador y ya lo es. Sus ‘refutadores’, que se amparan en el hecho que ha ganado poco y nada con su selección, van quedándose sin argumentos mientras Leo sigue apilando conquistas y cifras de leyenda.

Messi es la apoteosis del gol útil o del ‘goleador que juega para el equipo’. Pese a que es indudable que se roba el foco de atención del resto de sus ilustres compañeros del Barcelona, Messi no parece despertar envidia entre los suyos. El lenguaje corporal de sus festejos dice mucho. Tras un gol, Messi exulta y sonríe. Se abraza a sus compañeros y agradece al cielo. Luego de tantos reconocimientos y tanta crítica mordaz, Leo sigue jugando a la pelota y festejando como cuando era un niño. Y eso lo engrandece.

Radamel Falcao García siempre fue un goleador. El Tigre, digno heredero de especialistas del área sudamericanos como Gabriel Batistuta o Ronaldo Nazario de Lima, se abraza al gol como si fuese su propia religión. El colombiano siempre quiere uno más, como lo demostró el domingo ante el vapuleado Deportivo La Coruña, al que le convirtió cinco, hecho que no se veía en la Primera División de España desde que Fernando Morientes le anotó la misma cifra a Las Palmas el 9 de febrero de 2002.

Falcao avanza con el deseo de ese tigre que parece ser. Sus goles lo han encumbrado como el mejor delantero de área del momento. Tras ser resistido a su llegada a Madrid, el colombiano se ha convertido en el jugador más amado del Manzanares. Apoyado en goles importantes y cifras espectaculares, Falcao es un cometa en ascenso. Hoy resulta imposible predecir hasta dónde llegará.

El promedio de gol en Liga de Messi es de 0,84 por partido jugado (192 tantos en 229 cotejos), mientras que el de Falcao es de 0,83 (40 en 48). Ambas cifras son impresionantes, sin embargo resultan casi insignificantes comparadas al promedio de Cristiano Ronaldo, de 1,08 goles por partido (125 en 116).

Por todo ello, la pregunta es: ¿qué sucede con Cristiano?

La semana pasada el diario Marca publicó un supuesto diálogo del que solo deberían tener detalles el portugués y Florentino Pérez. En ese supuesto diálogo el luso manifiesta su deseo de marcharse. Hecho al que el presidente responde poniéndole el precio de 1000 millones de Euros.

Veraz o no, el supuesto diálogo coincide con aquel apático inicio de temporada de Cristiano, en el que manifestaba ‘no estar feliz’. Bien sabemos que la felicidad es subjetiva, pero el caso de Cristiano es llamativo.

CR7 es un futbolista enorme que tiene la desgracia de haber coincidido con la época de Messi. Y esa ineludible comparación entre ambos tiene al portugués mirando el árbol y no al bosque.

Cristiano forma parte del club más ganador de la historia. Es el goleador merengue más eficaz de los top-10 de todos los tiempos. Forma parte de un equipazo que cuenta con un entrenador ganador que puede llevar al plantel a escribir una de las páginas más gloriosas en Chamartín, como lo es la ansiada ‘décima’ Champions. Sin embargo, algo falta.

Es como si pese a todos los elementos que hay a favor, el romance entre el 7 la gente no fuera posible. Cristiano festeja los goles con desdén y la gente ha coreado muy pocas veces su nombre en proporción a la cantidad de tantos anotados por el portugués. ¿Será que entre Cristiano Ronaldo y el Real Madrid ‘cierran’ los números pero no el amor?

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